Quienes somos?

La institución inicia sus actividades educativas en el año de 1983, después de ser aprobado el acuerdo ministerial 038 de la Dirección Provincial de Educación del 27 de julio de 1983, el cual autorizaba el funcionamiento del jardín de Infantes “Zoila Rosa del Valle” y el primer grado de nivel primario a partir del año lectivo 1983-1984, que debería llevar el nombre de la señorita “Ana Luisa Alarcón Mena” (1910-1962), dama quiteña de esmerada educación cristiana, quien pertenecía a una noble familia y con una fuerte inclinación a realizar obras de caridad humana, entre ellas la donación de un terreno para las comunidades de: misioneros Josefinos y de religiosas Oblatas para que lo destinaran a la construcción de una escuela donde los niños puedan recibir una adecuada formación académica y cristiana, misma que se hizo realidad, dando cumplimiento a su voluntad, tratando de hacer justicia y perennizar su nombre.

La inauguración del establecimiento se lleva a efecto en el mes de octubre de 1983, bajo la acertada dirección de la madre Alicia Loza (+), quien la condujo hasta el año de 1984, con 18 alumnos, un pequeño grupo de docentes, un gran espacio físico y una pequeña infraestructura, pero con la infinita responsabilidad de la identidad oblata comprometida en la educación integral que permite la conjunción entre las prácticas cristianas y las necesidades siempre cambiantes del mundo.

La primera promoción de la sección primaria egresa en el año de 1989 y la comunidad oblata ante los requerimientos de la colectividad, presenta la documentación necesaria el 12 de enero de 1989 en la sección de archivos del Ministerio de Educación, para el funcionamiento del colegio, que llevaría el nombre del venerable padre “Julio María Matovelle”, sacerdote cuencano, notable fundador de las congregaciones de religiosos oblatos, de cuyas virtudes y méritos todos tenemos conocimiento.

Mediante acuerdo ministerial 472 del 22 de agosto de 1989 se autoriza el funcionamiento del primer curso del colegio a partir del año lectivo 1989-1990. El 18 de septiembre de 1989 se inicia el período de matrículas cuyo registro indica 43 estudiantes, con los que se iniciaron actividades el 2 de octubre del mismo año y concluyó el 15 de Julio de 1990 bajo la esforzada dirección de la madre Estela Ramírez.

Las primeras fiestas patronales se realizaron el 18 de junio de 1990, cuya parte culminante contó con la imagen del padre “Julio María Matovelle” donada por el señor Adolfo Bravo Nieto y que hoy engalana el patio principal del establecimiento.

A continuación varios acontecimientos trascendentales que se producen de manera siempre creciente como: el requerimiento de cupos de niños, niñas, jóvenes y señoritas deseosos de cursar sus estudios en el plantel, el desarrollo de la infraestructura física, conducen a la necesidad de trabajar en las diferentes especializaciones que la sociedad requiere. En el año de 1992-1993 se consigue la autorización para iniciar en las especializaciones de Sociales y Contabilidad, en el año 1993-1994 la especialización Químico-Biológicas y mas tarde en el año 2003-2004 la especialización Físico-Matemáticas. La incorporación de la primera promoción de Bachilleres se realiza en el año de 1995 en las especialidades de Sociales y Contabilidad.

Posteriormente la Dirección de Educación mediante acuerdo 217 del 18 de octubre de 2005 autoriza la unificación de los estamentos educativos, jardín Zoila Rosa del Valle, escuela Ana Luisa Alarcón y el colegio, por el de Unidad Educativa “Julio María Matovelle”, cuya designación se mantiene hasta la actualidad.

Es importante recalcar durante este período, la valiosa tarea educativa evangelizadora y la efectiva administración de las hermanas de la Comunidad Religiosa Oblata, entre las que mencionaremos indistintamente a cualquier orden a las hermanas: madre Alicia Loza (+), madre Regina Michelena (+), madre Estela Ramírez. madre Delfina Gárate, madre Liduvina Proaño(+ junio 2013), madre María Elena Arcila, madre Alba Arias Ochoa, madre Carmen Yolanda Álvarez(+), madre Zoila Vásquez Calle, madre Ligia Yolanda Álvarez, madre Maritza Castro (rectora año 2012) y de la madre Teresita Cordero que ha venido desempeñando funciones ininterrumpidamente durante 29 años. El legado de su compromiso humano y gerencial nos han impulsado a consolidar un establecimiento que esta pronto a superar los 1600 estudiantes, los 100 docentes y la responsabilidad siempre latente de seguir creciendo en beneficio de alumnos, padres de familia, de maestros que laboran en este lugar, de la sociedad y de la iglesia católica.

Todo lo que permanece inmutable con los años está encaminado al fracaso y las instituciones deben adaptarse al cambio permanente del mundo; en lo social, tecnológico y moral. Nunca se puede seguir siendo bueno sino se evoluciona, vivir para crecer y no para envejecer.